Dejemos de Hacerlo
El Reto Estratégico Históricamente, la comunicación institucional y de ONGs sobre violencia de género en México operaba bajo un error de sistema: le hablaba a la víctima (cómo cuidarse, dónde denunciar). El reto real era desviar el foco táctico y apuntar a los verdaderos perpetradores en el espacio público y el transporte.
El Pivote Narrativo Un cambio radical de target. La campaña le habló directa y exclusivamente a los hombres. En lugar de victimizar, confrontó. El eje central se enfocó en desnormalizar las microagresiones y el acoso callejero cotidiano (miradas lascivas, "piropos", recargones, invasión del espacio) que el pacto masculino tenía codificados como "costumbres" inofensivas.
La Ejecución y el Impacto
Comando Directo: "Dejemos de hacerlo" no es un eslogan poético; es una directiva imperativa que pone la responsabilidad total de la agresión sobre el victimario y los espectadores silenciosos.
Traducción Cultural: Tomó conceptos académicos complejos sobre machismo estructural y los bajó a una narrativa accesible, callejera y movilizadora.
Generación de Tensión: Generó PR y conversación orgánica exactamente porque incomodó al demográfico correcto, forzando un espejo frente a conductas que antes pasaban desapercibidas.

